Allá con el inicio del milenio tuve chance de adquirir mi primer carrito, usado por su puesto. En parte con la intención de ayudar y en parte porque a los 20 años mi tata no me creía capaz de tramitar el “complicado” proceso de traspaso, él acudió a un notario amigo suyo de años quien, a cuenta de deberle múltiples favores, tramitaría el proceso en una óptima combinación tiempo-costo. Detalles más, detalles menos, aquel favor se convirtió en calvario pues pasaron casi 6 años para que en al pagar el marchamo de aquel Suzuki modelo 92 pudiera comprobar mi nombre como legítimo dueño ante el Registro de la Propiedad.
Antes de saber el por qué de la historia, otra pequeña anécdota. Hace 3 años cometí el error de adquirir un carro en agencia. El por qué lo considero error es tema de otra entrada, pero uno de los motivos es lo carísimo que sale el marchamo de un carro nuevo. De repente empecé a pagar 7,5 veces más de lo que pagaba por mi Suzuki modelo 92.
Como si la incomodidad de tener que sacar una buena porción del aguinaldo para pagar no fuese suficiente, en días recientes los noticieros televisivos, en sus reportajes tradicionales de cada fin de año, informaban de la masiva cantidad de carros que circulan sin pagar el derecho de circulación. El tema adquirió rango de tertulia con los compas del trabajo y de ahí quiero rescatar un par de elementos.
Resulta que en Alemania, donde también se paga algo similar al derecho de circulación, el fisco llega a tocar la puerta de quien no pague. A cualquier tico tal cosa le resulta casi fantasioso, pero en términos simples este es el proceder de la autoridad recaudadora desde hace siglos. Al que no paga se le va a cobrar. ¿Por qué fantasioso? Bueno, imagínese a Hacienda yendo a buscar por 6 años consecutivos a la pobre señora que me vendió el Susuki 92. Las 6 veces llegaría solo para enterarse que ella no es ya la dueña del carro aún cuando el Registro de la Propiedad diga que si…
Y ojo que esto no es solo un problema al pagar el marchamo. Vean el problema que había con el cargo de las infames multas hechas con las cámaras (tema de otra entrada). ¿Las paga el chofer? !imposible!; ¿las paga el dueño registral? de nuevo los clavos le caerían a la señora que me vendió el carro. ¿Qué tal si durante aquellos 6 años en los que el carro era mío pero a la vez no lo era, hubiese sufrido yo un accidente? Mejor ni pensarlo.
¿Cómo enfrentan tal problema las metódicas y disciplinadas cabezas alemanas? ¿Qué tipo de solución imposible de implementar en una república tropical como la nuestra habrán hallado? Advierto que la respuesta puede herir susceptibilidades, así que: mente abierta. Allá no se ocupa un notario para hacer la venta. Por increíble y atroz que parezca, basta con que el dueño y el comprador se presenten a cualquiera de las muchas oficinas habilitadas para esos trámites, llenen un formulario estandarizado, lo firmen in situ, y listo. 20 minutos y 30 Euros después el carro está inscrito en todas las bases de datos relevantes a nombre del nuevo dueño. Así cuando la hacienda alemana va a tocar la puerta de X porque no ha pagado el derecho de circulación, sabe con certeza que X es el dueño del vehículo.
Me han dicho que aquí en Costa Rica eso no funcionaría porque la gente no hace el trámite de inscripción. Falso, el mismo hecho de saber que Hacienda me va a llegar a cobrar el marchamo a mi, y no al anterior dueño, hace que el comprador tenga el incentivo a SIEMPRE hacer el trámite.
Así las cosas, no hay que hacer mucha cabeza para cuantificar los beneficios que tendría el no exigir que sea un notario quien pone un sello, una firma y manda con su asistente los papeles al Registro. ¿Cuál sería el costo de hacer ese cambio? Pues no se, para eso tendría que saber qué se pierde con la no intermediación de un notario en el proceso. A menos que me indiquen lo contrario, yo creo que el notario no aporta nada, solo costos, y eventualmente múltiples dolores de cabeza como en el caso de la inscripción de mi Suzuki 92.