El planteamiento de los señores administradores es apenas un ejemplo más de una buena cantidad de precios que se ajustan con criterios que distan mucho de la variación generalizada de precios de la historia económica reciente de Costa Rica. Pareciera ser que el buen desempeño del BCCR durante los últimos 3 años en materia inflacionaria (desde mayo de 2009 tan solo se necesita un dígito para describir la variación interanual del IPC) no terminar de calar en la totalidad de agentes económicos.
¿Por qué es importante la expectativa variación de precios que tengan los agentes económicos? Simple, en el corto plazo esa expectativa es el principal determinante de la inflación efectiva. Simplificando al extremo una de las teorías de formación de precios más usadas por los economistas, en un entorno competitivo las empresas tratarán de que sus precios no varíen de forma muy diferente a los demás precios de la economía, es decir, tratarán de que los precios relativos de sus productos permanezcan constantes. Un precio relativo al alza podría implicar perder mercado por efecto de la competencia, mientras que un precio relativo a la baja es probable que no permita cubrir costos crecientes. Así que, si la empresa A espera una variación general de precios del 5%, es posible que ajuste sus precios en torno a esa cifra. Si la generalidad de empresas espera una cifra similar y actúan igual que A, efectivamente la variación general de precios terminará siendo cercana a ese 5%.
Los economistas han pasado décadas tratando de explicar el mecanismo mediante el cual los agentes económicos forman su expectativa de variación de precios. Las teorías van desde los sencillos mecanismos de expectativas adaptativas regidas por el principio de “mirar hacia atrás”, es decir esperar para mañana la variación de precios que se presentó ayer, hasta la célebre teoría de expectativas racionales que básicamente implica una muy buena habilidad de los agentes para predecir el incremento efectivo de los precios. Si hay expectativas racionales los agentes no se equivocan sistemáticamente en su predicción de la variación de precios.
A pesar de lo académica y teóricamente atractiva que es para los economistas la teoría de expectativas racionales, tengo una tendencia “Santo Tomasina” que me hace dudar seriamente de tal planteamiento. Existe abundante evidencia empírica que no respalda una formación de expectativas consistente con la “reacionalidad”. Nada distinto a esa evidencia hemos hallado para el caso de Costa Rica según se puede ver en este documento.
Personalmente tiendo a creer que la formación de expectativas en tiquicia responde más a una combinación de tres axiomas. Cada axioma domina en un determinado producto dependiendo del grado de competencia que exista en la industria respectiva:
- Axioma del “vivazo”. Aplica típicamente en actividades con bajos o nulos niveles de competencia. El principio es exprimir el excedente del consumidor con una política de precios monopolísticos, oligopolisticos o de cartel.
- Axioma ARESEP. Aplica para aquellos bienes cuyos cambios de precio están sujetos a la aprobación del algún ente estatal (ARESEP, MEIC,etc.)
- Axioma “mirar hacia atrás”. Aplica para las industrias en donde existe un saludable nivel de competencia. Su mecánica la expliqué un par de párrafos atrás.
Me interesa acá destacar evidencia que respalda la existencia del axioma del “vivazo”. Como mencioné atrás, desde mayo de 2009 la variación interanual del IPC en Costa Rica es inferior al 10%. Uno podría preguntarse ¿cuáles de los 292 productos que usa el INEC para construir ese indicador han presentado, desde esa fecha, las variaciones de precio más altas. Esto es lo que les muestro en el cuadro abajo adjunto. Para cada producto he tomado la variación interanual desde mayo 2009 (32 meses) y promediado. Finalmente he ordenado de mayor a menor según tal promedio e incluido en el cuadro los 20 que encabezan ese ordenamiento.
Listo, no hay que hacer más, la evidencia del axioma del “vivazo” salta en amarillo. Me “encanta” que el gremio médico aparezca pues siempre he sido crítico de las políticas de los colegios profesionales que ponen precios “piso” a sus asociados, ¡nada más anticompetitivo! Con el agravante, en el caso del colegio de médicos, de que se trata de un servicio con elevadísimas barreras de salida por parte del cliente (cambiar de médico es una decisión que difícilmente alguien tomaría). Este es, sin duda, el caldo de cultivo perfecto para poner en práctica el axioma del vivazo. ¡Qué importa que el resto de bienes y servicios suba solo un 5%! Nosotros, los todopoderosos médicos, nos da la gana subir un 15%... y cuidadito al colega que se le ocurra cobrar menos, a ese lo sancionamos”.
El otro bien que rescato, cuyos aumentos claramente están regidos por el axioma del “vivazo”, es la educación. Las razones son similares, no es una decisión fácil cambiar a un hijo de escuela o colegio. Las barreras de salida son elevadas para el demandante y por tanto no existe un ambiente propicio para una verdadera competencia. De ahí que se observe como las escuelas y colegios privados se acostumbraron a aumentar, en automático, un 10% o más sus tarifas, independientemente de cuánto subieran los demás precios en la economía.
Resulta interesante entonces confirmar que en sectores donde no hay competencia se sigue subiendo los precios alegremente mientras que en sectores más competidos, donde prevalece el axioma “mirar hacia atrás”, la expectativa reflejada en ajuste de tarifas, si bien es reacia a bajar, finalmente parece converger lentamente a la meta del Banco Central. Cuando el axioma dominante es el de “mirar hacia atrás” es esperable que un proceso desinflacionario tome mucho tiempo. Y más tiempo aún cuando existe sesgo alcista proveniente de sectores en donde predomina el axioma del vivazo.
En busca de acelerar un proceso desinflacionario como el que experimentamos actualmente en Costa Rica, las autoridades poco pueden hacer respecto al axioma “mirar hacia atrás”. De hecho la dominancia de tal efecto es atribuible a un extenso periodo de con inflaciones elevadas. Sin embargo existe una oportunidad en el desincentivo del axioma del “vivazo”. Ya es tiempo de que al MEIC se le deje de “pasear el alma por el cuerpo” y haga algo para erradicar las prácticas fijadoras de precio de los colegios profesionales. La legislación existe, pero no se pone en práctica. Como en muchos problemas aparentemente sin solución en nuestro país, solo hace falta voluntad política.
