sábado, 2 de noviembre de 2013

No coma cuento, el IVA si conviene.


En un artículo del periódico digital CRhoy publicado el 23 de octubre de 2013 (http://www.crhoy.com/economistas-apuntan-que-aprobacion-del-iva-dispararia-el-costo-de-vida/) la periodista indica que varios economistas creen que una eventual adopción del sistema de impuesto al valor agregado (IVA) “dispararía el costo de vida” afirmando que algunos servicios que hoy no son sujetos del impuesto de ventas subirían automáticamente 13%.  Esto es falso, es más, existe la posibilidad de que adoptar un IVA reduzca el precio de algunos productos.  Con los siguientes dos ejemplos se demuestra por qué.

Ejemplo 1.  Con la adopción del IVA el precio de los servicios que hoy no pagan impuesto de ventas NO sube 13%.

Por simplicidad el ejemplo corresponde a un servicio con corta cadena de valor, un corte de cabello.  Suponemos lo siguiente: 1) los insumos del salón por cada corte de cabello ascienden a ¢5.000 y están sujetos en su totalidad a impuesto de ventas.  2) El salón añade un valor fijo de ¢5.000 a cada corte, es decir, el servicio del estilista vale ¢5.000.  Así, excluido cualquier impuesto, el corte valdría  ¢10.000.  Ahora bien, bajo el sistema de impuesto de ventas actual el precio del corte sería de ¢10.650 (5.000*1.13 + 5.000).  Esto significa una tasa efectiva del 6,5% sobre el costo del corte si no hubiera impuesto alguno.  Bajo el sistema del IVA, y asumiendo la misma tasa del 13%,  el salón debería cobrar ¢11.300 (5.000*1,13 + 5000*1,13).  Esto implicaría para una tasa efectiva del 13% sobre el valor del corte sin impuestos.  Nótese que el precio del corte subiría de ¢10.650 a ¢11.300, es decir un incremento de solo 6,1%, no del 13% como afirma el artículo mencionado.

Ejemplo 2.  Productos que ya pagan el impuesto de ventas pueden bajar de precio.

De nuevo y por simplicidad, se elige un ejemplo de producto con corta cadena de valor, una corbata importada. Suponiendo que: 1) en esta cadena solo participan un importador y una tienda minorista; 2) el costo de la corbata más los gastos y margen del importador ascienden a ¢8.000 por corbata.  3) el margen comercial de la tienda es fijo en ¢2.000 por corbata. Así, excluido cualquier impuesto, el valor de cada corbata al detalle sería de ¢10.000.  Ahora bien, con el sistema de impuesto de ventas actual el importador deberá cobrar ¢9.040 (8.000*1,13).  Por su parte el precio final que la tienda cobraría sería ¢12.475,2 [(¢9.040 + 2,000)*1,13].  En suma, la tasa impositiva sobre los ¢10.000 originales del precio final al detalle sería del 24,75%.  Por otro lado, con el sistema del IVA, y asumiendo la misma tasa del 13%, el importador cobraría los mismos ¢9.040, pero la tienda solo cobraría ¢11.300 (9.040+2.000*1,13), con lo que el precio de la corbata es menor con respecto al que se daría bajo el sistema de impuesto de ventas.

Demostrados estos dos elementos, vale la pena indicar que la ventaja fundamental de un sistema de IVA sobre uno de impuesto de ventas radica en lo difícil que se vuelve evadir el tributo para los participantes de la cadena productiva.  Puesto que la base del impuesto sobre la que se cobra a cada eslabón es el valor que añade a la cadena productiva (valor de la venta menos valor de los insumos), cada eslabón tiene el incentivo de demostrar el costo de los insumos que ha utilizado en su proceso productivo.  Para esto exigirá a sus proveedores todos los comprobantes oficiales de pago, lo cual hace trazable para Hacienda toda la cadena de valor y reduce al mínimo la evasión.

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